El inmaterialismo de Berkeley es una ontología que sólo admite dos especies de existencias, la de las ideas que son pasivas y dependientes y la de los espíritus que son activos, siendo Dios el espíritu supremamente activo, que ha creado todo lo demás. Berkeley niega, pues, la realidad de los corpúsculos materiales. El inmaterialismo niega la realidad de las sustancias materiales cualesquiera que sean. Berkeley estaba convencido de que al exponer esa teoría minaba los argumentos básicos de los materialismos. Berkeley creía que el inmaterialismo permitía establecer una prueba nueva e irrecusable de la existencia de Dios.
El mundo no es trascendente, no es separado, no es independiente; solamente existe “en el acto en que” (desde el lado divino) la mente infinita “lo crea” o (desde el lado humano) la mente finita lo percibe.
Berkeley dice que las percepciones que constituyen nuestro mundo no son otra cosa que «el discurso que Dios mantiene con los hombres» por medio de la Naturaleza. En el conjunto de su obra, Berkeley reitera un objetivo fundamental; interpretar la vida religiosa como un coloquio entre Dios y el hombre. Se trata del mensaje de un religioso a un colectivo apto para asumir la permanente tutela divina sobre la Creación.
Sin embargo, un análisis más detenido permite
comprender que no trata de disolver el mundo exterior
y la materia en una sensación derivada de la
percepción, sino de afirmar que, a nuestros ojos, el
mundo exterior es, ante todo, una realidad psicológica
y espiritual.
http://www.filosofia.net/materiales/tem/berkeley.htm
http://biografas.blogspot.com/2007/08/george-berkeley.html
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